El otro día buscaba en la biblioteca de la Universidad, el archivo de pinturas; nunca había pintado ó quizá nunca me pareció que mis trabajos merecieran ser llamadas pinturas, pero siempre fue de mis más grandes pasiones, me conformaba con tratar de comprender las inspiraciones de los autores para tan magnificas obras. Aquél día no encontré mucho de mi agrado, personalmente no me gustan las obras muy comerciales, entonces pedí a la bibliotecaria una fuente gráfica para poder apreciar más arte; Ella me habló del "Salón inútil" era un tipo de bodega donde los libros, planos, pinturas y muchas más manifestaciones artísticas que no habían impactado en la comunidad eran guardadas y sus espacios en las salas eran ocupados por otras más "importantes".
Creyó que quizá era el lugar indicado para encontrar pinturas poco comunes, así que sin que su jefe se diera cuenta, me dejó pasar... Después de quitar muchas telarañas y llenarme hasta el pelo de polvo, seguí sin encontrar lo que buscaba. Antes de abandonar el lugar decidí husmear algunos libros, lo hice con poco interés. De los cinco ó seis que cogí sólo uno me llamó medianamente la atención, sobre todo por su título: "Prohibido sonreír", pensé: "afuera de esta sala no habrá nada que me sorprenda, un libro más, un libro menos...", Así que me quedé leyéndolo.
Al principio me dije a mí misma "Bah! es otra de esas estúpidas historias de fantasía que sólo buscan disimular un poco la cruel realidad en la que vivimos", después de avanzar un poco más, no pude parar de leer.
Este libro de autor anónimo relata la vida de un pueblo llamado "Ciopretea", como lo supuse, no es un lugar que exista en la vida real y nunca supe lo que significa dicha palabra, pues no se traduce en ningún idioma y ninguna persona que conozco con referentes intelectuales muy altos ha logrado descifrarla. A lo mejor el autor escribió la primera palabra que se le vino a la mente y así quedó. Siempre será un misterio...
Según el texto, Ciopetrea fue un lugar con costumbres particulares, todo esto gracias a "Ciro", su rey, él era quien escribía y regulaba las leyes. Desde que subió al mando del pueblo no dejó de prohibir "ser feliz" y tomar medidas extremas contra quienes se oponían a su autoridad, dicen que fue porque hace varios años quien iba a ser su futura reina, escapó el día de la boda con otro hombre, dicen que fue un Mimo que estaba invitado al show de celebración. Desde ese entonces prohibió las manifestaciones amorosas fuera de las casas o en cualquier lugar que él pudiera frecuentar. Además, censuró el arte en todas sus manifestaciones, mandó a quemar el teatro, la galería, el salón de arte en la escuela lo convirtieron en un aula para enseñar clases políticas, los disfraces de la escuela junto con todos los implementos de arte también fueron calcinados, el maestro de Artística quedó tras las rejas acompañado por la mayoría de personas que se opusieron a tan insensibles mandatos.
Sus calles quedaron llenas de silencio, los niños que fueron naciendo después de la fecha no conocieron nunca un arlequín, un mimo, un mago, un malabarista o un payaso, La mayoría migraron hacia otros pueblos o simplemente se quitaron sus trajes, los cuales fueron quemados con las demás cosas.
Antes de la gran catástrofe dos payasos subieron hacia la punta de la montaña más alta de Ciopetrea y escondieron sus narices rojas, regresaron y fingieron haber abandonado sus prácticas artísticas. Pero todos los días escapaban hasta allí, y con sus payasadas llenaban de color el cielo, El payasín prometió cantar hasta quedarse mudo y la payasina prometió escucharlo hasta quedarse sorda, de sus besos salía el arcoíris cada tarde y todos los habitantes a través de su ventana veían esta hermosa imagen y se llenaban de esperanza de que el pueblo volviera a ser como antes.
Una vez Ciro se dio cuenta que estaba pasando algo, envió a sus tropas a rastrear cada una de las zonas del pueblo y efectivamente encontraron en lo más alto de la montaña esta pareja de Payasos sonriendo. Inicialmente se les condenó a ser sacrificados ante los ojos de todo el pueblo para advertirlos de lo que podría pasarles si repetían los pasos de estos dos “Delincuentes” por haber violado las más importantes normas. Pero el Rey después de todo no quiso que sus nombres fueran honrados como mártires del arte, así que su condena fue entregar las narices rojas y ser encarcelados en prisiones diferentes a cadena perpetua.
Los Payasines no se quitaron sus narices y antes de ser encarcelados, se tiraron desde lo más alto de la montaña y murieron.
En el cielo siempre hay dos grandes estrellas brillando, dicen que son ellos, que con cada destello de luz que emitieron dieron ánimo al pueblo para que se librara de las garras del malvado Ciro. Después de varios años lo lograron derrocar y poco a poco Ciopretea se recuperó y volvió a ser un hogar para sonrisas.
Estos payasos prefirieron morir juntos que vivir separados. Parece un cuento para niños, pero yo soy una niña, lo había olvidado. Siempre creemos que nuestra personalidad es ajena a lo que fuimos antes de los 15 años, desprendemos estos momentos y los olvidamos :(
Estos payasos prefirieron morir juntos que vivir separados. Parece un cuento para niños, pero yo soy una niña, lo había olvidado. Siempre creemos que nuestra personalidad es ajena a lo que fuimos antes de los 15 años, desprendemos estos momentos y los olvidamos :(
Yo terminé de leer y sentí ganas de llenar la oscura bodega aquella de pintura, lanzar muchos colores en las paredes, ponerme una nariz roja y saltar por toda la biblioteca gritando muy fuerte, montarme en un show del circo del sol y cantar “Alegría” muy duro, desafinado y mal pronunciado en todos los idiomas.
Salí corriendo por la calle con el deseo de abrazar a mi mamá y decirle que la amo, hice de mi ciudad un lienzo y pinté con mi sonrisa.

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