viernes, 4 de marzo de 2011

"Prohibido Sonreír"

El otro día buscaba en la biblioteca de la Universidad, el archivo de pinturas; nunca había pintado ó quizá nunca me pareció que mis trabajos merecieran ser llamadas pinturas, pero siempre fue de mis más grandes pasiones, me conformaba con tratar de comprender las inspiraciones de los autores para tan magnificas obras. Aquél día no encontré mucho de mi agrado, personalmente no me gustan las obras muy comerciales, entonces pedí a la bibliotecaria una fuente gráfica para poder apreciar más arte; Ella me habló del "Salón inútil" era un tipo de bodega donde los libros, planos, pinturas y muchas más manifestaciones artísticas que no habían impactado en la comunidad eran guardadas y sus espacios en las salas eran ocupados por otras más "importantes".

Creyó que quizá era el lugar indicado para encontrar pinturas poco comunes, así que sin que su jefe se diera cuenta, me dejó pasar... Después de quitar muchas telarañas y llenarme hasta el pelo de polvo, seguí sin encontrar lo que buscaba. Antes de abandonar el lugar decidí husmear algunos libros, lo hice con poco interés. De los cinco ó seis que cogí sólo uno me llamó medianamente la atención, sobre todo por su título: "Prohibido sonreír", pensé: "afuera de esta sala no habrá nada que me sorprenda, un libro más, un libro menos...", Así que me quedé leyéndolo.

Al principio me dije a mí misma "Bah! es otra de esas estúpidas historias de fantasía que sólo buscan disimular un poco la cruel realidad en la que vivimos", después de avanzar un poco más, no pude parar de leer.

Este libro de autor anónimo relata la vida de un pueblo llamado "Ciopretea", como lo supuse, no es un lugar que exista en la vida real y nunca supe lo que significa dicha palabra, pues no se traduce en ningún idioma y ninguna persona que conozco con referentes intelectuales muy altos ha logrado descifrarla. A lo mejor el autor escribió la primera palabra que se le vino a la mente y así quedó. Siempre será un misterio...

Según el texto, Ciopetrea fue un lugar con costumbres particulares, todo esto gracias a "Ciro", su rey, él era quien escribía y regulaba las leyes. Desde que subió al mando del pueblo no dejó de prohibir "ser feliz" y tomar medidas extremas contra quienes se oponían a su autoridad, dicen que fue porque hace varios años quien iba a ser su futura reina, escapó el día de la boda con otro hombre, dicen que fue un Mimo que estaba invitado al show de celebración. Desde ese entonces prohibió las manifestaciones amorosas fuera de las casas o en cualquier lugar que él pudiera frecuentar. Además, censuró el arte en todas sus manifestaciones, mandó a quemar el teatro, la galería, el salón de arte en la escuela lo convirtieron en un aula para enseñar clases políticas, los disfraces de la escuela junto con todos los implementos de arte también fueron calcinados, el maestro de Artística quedó tras las rejas acompañado por la mayoría de personas que se opusieron a tan insensibles mandatos.

Sus calles quedaron llenas de silencio, los niños que fueron naciendo después de la fecha no conocieron nunca un arlequín, un mimo, un mago, un malabarista o un payaso, La mayoría migraron hacia otros pueblos o simplemente se quitaron sus trajes, los cuales fueron quemados con las demás cosas.

Antes de la gran catástrofe dos payasos subieron hacia la punta de la montaña más alta de Ciopetrea y escondieron sus narices rojas, regresaron y fingieron haber abandonado sus prácticas artísticas. Pero todos los días escapaban hasta allí, y con sus payasadas llenaban de color el cielo, El payasín prometió cantar hasta quedarse mudo y la payasina prometió escucharlo hasta quedarse sorda, de sus besos salía el arcoíris cada tarde y todos los habitantes a través de su ventana veían esta hermosa imagen y se llenaban de esperanza de que el pueblo volviera a ser como antes.

Una vez Ciro se dio cuenta que estaba pasando algo, envió a sus tropas a rastrear cada una de las zonas del pueblo y efectivamente encontraron en lo más alto de la montaña esta pareja de Payasos sonriendo. Inicialmente se les condenó a ser sacrificados ante los ojos de todo el pueblo para advertirlos de lo que podría pasarles si repetían los pasos de estos dos “Delincuentes” por haber violado las más importantes normas. Pero el Rey después de todo no quiso que sus nombres fueran honrados como mártires del arte, así que su condena fue entregar las narices rojas y ser encarcelados en prisiones diferentes a cadena perpetua.

Los Payasines no se quitaron sus narices y antes de ser encarcelados, se tiraron desde lo más alto de la montaña y murieron.

En el cielo siempre hay dos grandes estrellas brillando, dicen que son ellos, que con cada destello de luz que emitieron dieron ánimo al pueblo para que se librara de las garras del malvado Ciro. Después de varios años lo lograron derrocar y poco a poco Ciopretea se recuperó y volvió a ser un hogar para sonrisas.

Estos payasos prefirieron morir juntos que vivir separados. Parece un cuento para niños, pero yo soy una niña, lo había olvidado. Siempre creemos que nuestra personalidad es ajena a lo que fuimos antes de los 15 años, desprendemos estos momentos y los olvidamos :(

Yo terminé de leer y sentí ganas de llenar la oscura bodega aquella de pintura, lanzar muchos colores en las paredes, ponerme una nariz roja y saltar por toda la biblioteca gritando muy fuerte, montarme en un show del circo del sol y cantar “Alegría” muy duro, desafinado y mal pronunciado en todos los idiomas.

Salí corriendo por la calle con el deseo de abrazar a mi mamá y decirle que la amo, hice de mi ciudad un lienzo y pinté con mi sonrisa.

lunes, 22 de febrero de 2010

CINCO EN PUNTO


CINCO EN PUNTO

Recuerdo aquel día, eran las 3.30 de la tarde, estaba allí, sentado a su lado, en el parque más hermoso de la ciudad, no exagero cuando digo “el más”, lástima que aún así, pocas personas lo frecuentan, yo incluso viviendo tan cerca de él, nunca había encontrado su magia, hasta que ella..Annie, me llevó a su interior; Yo sólo iba hasta allí, cuando me encontraba con ella, cada sábado, a las 2, era algo rutinario, pero me hacía feliz, tanto, que en los demás días de la semana contaba las horas una tras otra, anhelaba que llegara este momento, mi vida giraba en torno a ella y nuestro encuentro, ella es muy encantadora, suele tener un aroma dulce, me gusta deleitar mi olfato en su presencia, es una mujer de pocas palabras, pero me basta con su mirada, no necesito que hable; son tantas virtudes y cualidades que la tornan especial para mi, tantas, que podría escribir un libro sólo de su descripción, de sus hermosos rizos, de lo bien que me siento al mirarlos, son como un laberinto de ramas y flores, de sus particulares costumbres, y de la forma inesperada en que yo le seguía la corriente, como el hecho de guardar cada frasco vacío que algún día contuvo su fragancia, y convertir mi alcoba en la galería de sus recuerdos, afortunadamente, nadie lo sabe, hace muchos años soy la única persona que ha estado allí, no creo que mi madre recuerde el color de la pintura ó la textura de las cortinas, mamá ha sido algo distraída todo su vida, ella siempre hace mi presencia en mi cuarto, aún cuando me ausento, en especial cada sábado, como ese día, salí mas o menos a la una de la tarde, era algo temprano, pero mi ansiedad por verla y lanzarme en sus brazos, me llevaban a tales extremos, es que realmente, Annie era ó más bien es todo para mi, aunque no sé si fui ó soy todo para ella, porque ya lo dije, ella no es muy conversadora, yo conozco pocas cosas de su pasado o sus alrededores, pero es eso lo que hace que me guste!... sus misterios, las extrañas cosas que alcancé a conocer, eso hacía más interesante el tiempo que pasaba a su lado, pequeños fragmentos de mi vida, tan efímeros... tanto... tanto, que aún no puedo olvidarlos, yo quería que fueran eternos, pero ella siempre se alejaba a las cinco, cinco en punto, es algo extraño, pero yo nunca le pregunté porqué; muchas veces pensé en seguirla, conocer a su familia, pero nunca me atreví, incluso ese día había planeado decirle algo que creí era más que necesario, quería mostrarle mi interés por ser algo más que amigos, porque me permitiera entrar a su vida, ¿cómo decir eso?... por ser... novios?... yo jamás he tenido una novia, pero es simplemente porque las mujeres que han rodeado mi vida son tan comunes y predecibles, que he preferido estar sólo, a duras penas si tengo una amiga, Sara, no la veo hace unas horas, ella estaba llorando en su habitación, quise preguntarle porque lo hacía, pero pudo más la cobardía, ella es una gran amiga, pero lamentablemente, no quiere a Annie, ni siquiera la conoce, pero no le gusta mi relación con ella, eso me molesta bastante, siento que tiene celos, ella cree que Annie será mi mejor amiga y ocupará su lugar, pero yo aspiraba que no fuera así, siempre he querido que Sara siga siendo mi mejor amiga y Annie mucho más que eso, siempre traté de dejarlo claro, ella finalmente me ha entendido, y trata de apoyarme aunque le disguste lo que hago, como aquel día, estuvo toda la mañana acompañándome, evitando que yo pensará en lo que esa tarde planeaba decir, para que no arruinara el parlamento que tenía preparado con tanto esfuerzo, ya parecía estar mucho más segura de querer que Yo lo hiciera, pero fue justo allí, antes de marchar, que me abrazó fuertemente y me pidió quedarme a su lado, me sentí confundido, traté de meditar un poco su deseo, pero la prisa y las ganas de ver y hablar con Annie, fueron prioridad en ese instante y pesaron más sobre la decisión, así que la miré, sonreí, y le dije que todo estaría bien, entonces me fui; realmente fue una imagen fuerte para mi, ella se quedó en silencio con sus ojos encharcados, fue la última vez que hablamos, me sentí muy mal, y aún no comprendo porqué, pero cada paso que me alejaba hacía que la culpa fuera desapareciendo lentamente y una vez estando frente a Annie ya había olvidado lo recién ocurrido.
iban siendo las 4.45, Annie se disponía a despedirse y yo aún no decía nada, me hizo saber que me sentía algo extraño, aproveché ese momento y confesé todos mis sentimientos, no recuerdo palabras exactas, creo que tartamudee varias veces, no es fácil decir en unos minutos, lo que has sentido en cinco años, supongo que me sonrojé...su silencio me hacía sentir desesperado y con ganas de volver el tiempo atrás, fue entonces cuando ella se corrió hacía un lado, sacó un libro y escribió en una pequeña hoja una frase, la dobló, se acerco a mi la puso en mis manos y antes de marcharse me besó!!, era el primer beso que me daban, sin haber probado antes algo así, siento que fue el mejor que me hubiesen podido dar en la vida, se sentía algo frió, pero a su vez tan candente, era fuerte y suave, hacía de mi mente un collage de sensaciones, era lo que había querido hacer hace tantos años, quizá por eso me paralicé y cuando apenas pude reaccionar ella ya se había ido. Regresé a mi casa, no sé cuanto tiempo tardé haciéndolo, no sé que calles recorrí, no sé si me devolví caminando, corriendo y quizá volé, sólo que cada uno de mis huesos temblaba, que el sudor empezaba a apoderarse de mi cuerpo, mi rostro había perdido color ó más bien cambiaba de color por segundo, había comprobado la teoría de las mariposas en el estómago, sentía que miles de ellas buscaban salida en mi cuerpo, mis manos perdían fuerza, al igual que mis pies; busqué un lugar cómodo para descansar mientras desdoblé el papel, traté de leerlo, pero mi vista empezaba a hacerse borrosa, mi corazón latía muy rápido, mucho más de lo normal, empecé a perder control sobre mi cuerpo y caí; horas después, muchas después, desperté rodeado de personas, todos mirándome, era un lugar que no conocía, mi madre lloraba demasiado y los demás la consolaban, estaba muy confundido y nadie me decía nada, nadie me escuchaba!!, a duras penas si pude movilizarme, cuando sentí la mano empuñada, la abrí y estaba allí, aún tenía la hoja de papel, rápidamente lo leí, no olvido esas palabras “había esperado cinco años para que dijeras esto, te espero el próximo sábado a las 5 en nuestro parque, no sabes lo feliz que me hace saberlo” añadiendo un corazón en “garabato”, mi sorpresa fue aún tan grande que sin importar que había pasado con mi familia, salí corriendo para el parque, algo me decía que era sábado! Y que ella estaba allí, cuando llegué miré el reloj del parque , pero para mi desgracia ya eran las 5 y cuarto, Annie era muy puntual, no creo me hubiera esperado, me preocupaba que pensará que no quería nada serio con ella, me acerqué más al lugar y estaba repleto de personas, había tanta gente, estaban todos, pero no estaba ella... las personas se acercaban en tumulto al lado de la calle, y salían despavoridas, habían mucha gente llorando, algo estaba muy mal, me acerqué a preguntarles, pero nadie me respondía, quizá porque aparte de estar descalzo tenía un traje extraño, bastante elegante para mi estilo, parecía algo forastero, no tuve otra opción que acercarme a una reunión de personas que murmuraban cosas, fue allí cuando me enteré que hacía unos minutos, una persona había sido arrollada por un carro, en aquel momento empezaron a llegar a mí, infinitos pensamiento y sensaciones, por un lado sentía terror y tristeza por lo sucedido, por otro lado sentí alegría y alivio, pues pensaba en que esa persona pude haber sido yo si hubiese llegado a tiempo, pero realmente, el sentimiento que más se apoderaba de mi entonces, era el temor de encontrar algo de mi poco agrado en medio de la gente, pensé tantas cosas, incluso en encontrar a Annie ahí tirada, ella siempre ha sido tan puntual, que temí que hubiera sido la víctima de aquel desastre, aunque mi corazón se oponía finalmente me acerqué más, pero para mi sorpresa, ella, estaba pasando del otro lado de la calle, me sentí tan feliz, con tanta suerte, fui bastantemente egoísta al preocuparme sólo por mi felicidad y la seguridad de Annie, aún cuando estaba rodeado de personas aterradas y familiares de un ser querido que lloraban sin parar aquel cuerpo de aquella víctima. Salí corriendo, traté de hacerme notar, pero ella ignoró mi señal, estaba llorando y corriendo sin control, se notaba algo desesperada, finalmente la alcancé y me paré frente a ella, su mirada se conectó con la mía, pero no dijo nada, sólo se montó a un carro y se fue, no los alcancé, grité y grité, pero nadie respondió, vi en sus ojos que algo fallaba, ella tenía un gran vacío, y sé que me necesita, que en su silencio trató de pedir mi ayuda, pero algo la detuvo!, en medio de su mundo misterioso no tengo ni la menor idea de donde encontrarla, pero si la he buscado, cada sábado me siento en el parque que solíamos frecuentar, pero ella nunca llega, aún así no me rindo, algún día voy a encontrarla, he caminado en su búsqueda algunos días, ó meses ó quizás años, no lo sé, he cambiado algo, ó más bien, he cambiado mucho, de lo único que estoy seguro es de mi decisión radical, seguiré caminando cuanto sea necesario para encontrarla y darle aquel beso que nunca le he podido responder...